INTRODUCCIÓN

INTRODUCCIÓN

“El peor proyecto es el que nunca se empieza”

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Hay que probar las cosas por uno mismo. En cada centro hay microclimas diferentes y los calendarios deben ser orientativos, no dogmáticos. El peor proyecto es el que nunca se empieza, en este caso mucho más, ya que cada error es un aprendizaje. Por todo esto, este curso es un guión, un lienzo en blanco donde os pretendemos dar una paleta de colores, con sus luces y sombras. Que cada cual emplee los tonos que considere más apropiados al crear su obra. Hay que entender el huerto como un ente vivo, dinámico, en continuo cambio y con sus ciclos correspondientes.

El alma de este trabajo es unir generaciones, culturas, ilusiones y planes de futuro a través de un bien común, conseguir que cada día nos acostemos sabiendo que hemos contribuído a mejorar un poco el entorno en que vivimos en nuestra valorada rutina. 

El eje central que conectará todo lo anterior serán los espacios rurales por antonomasia, el huerto familiar, el de aquí y el de cada uno de los lugares de donde llegaron las familias de nuestros alumnos, haciendo ver que todos tenemos algo muy bueno que aportar y que, con el enfoque y la formación adecuada, veremos potenciadas las habilidades que cada miembro participante otorga al resto.

Hablamos de desarrollo sostenible; soberanía alimentaria; alimentación saludable; frenado del éxodo rural; nuevas perspectivas laborales para la juventud; regeneración de suelos; creación de corredores ecológicos, aumentando así la biodiversidad y el control de las temidas plagas; fomento de la tradición oral y buen hacer de nuestros mayores, retomar la sabiduría local y cómo aplicar la alóctona y hacer de ambas “la nuestra”; solidaridad; inclusión social....Términos que tan en boca están en esta era COVID donde, como todo en la vida, nos ha hecho valorar lo que realmente tiene importancia. ¿O acaso no es cierto que cada vez más tendemos a volver a “la tierra”, a conectar con el mundo rural? ¿No sería un error transmitir a nuestros alumnos que tener un buen trabajo con un buen sueldo te asegura la felicidad? ¿No sería más correcto transmitirles que han de formarse para buscar después SU felicidad? 

Este proyecto es una reivindicación de la importancia de la agricultura en nuestra sociedad, pilar básico para el correcto funcionamiento de todo lo que va detrás, que no delante. Basta ya de poner etiquetas, valoremos esta profesión como cualquier otra; existe una formación detrás de cada una de ellas: médico, abogada, maestro, peluquero...todos requieren de una formación previa, teórica y práctica, fomentemos la diversidad de campos de investigación y el trabajo en equipo, sea cual sea. Hay que transmitir a nuestros chicos y chicas que todos somos buenos en algo, sólo hay  que descubrir en qué y potenciarlo, esa es la esencia de alcanzar la felicidad.

Muchos tenemos la necesidad como docentes de tomar medidas para evitar el abandono escolar, el absentismo, el fracaso escolar y la pérdida de interés por las temáticas y contenidos de nuestras materias. Pensamos que al lanzar un proyecto que conecte lo que “se ve en aula” con el día a día de cada uno de nuestros alumnos, pudiendo aplicar una carga teórica y volcarla en otra más práctica y humana, despertaríamos ilusión e interés en nuestros pupilos. Y además,debemos buscar la implicación de toda la comunidad educativa, con el objetivo de buscar soluciones a los problemas diarios y llevar adelante un proyecto común a largo plazo. Así, conseguiríamos  hacer mucho más atractivo el madrugar de lunes a viernes, el ser receptivo a algo que realmente interesa y que es aplicable y útil para un futuro trabajo, formación o simplemente por la satisfacción personal de hacer algo que ayude a los demás.

Será el medio para unir diferentes necesidades, culturas, disciplinas, materias, generaciones, modos de trabajo, supuestos niveles sociales, formas de valorar, pensar….y que todo tenga cabida; y que todo aporte algo positivo; y que todos sumemos, es cuestión de actitud.