MÓDULO 4. PROBLEMAS HABITUALES y ALTERNATIVAS

“A veces, el problema es la solución”

¿Cómo controlar las “malas hierbas”?

Hemos de recordar que las plantas silvestres que van surgiendo entre nuestros cultivos y aledaños son parte de los ciclos de vida de ciertos organismos. Éstos a su vez, formarán parte de una maraña de relaciones con otras especies a las que denominamos redes tróficas. Si producimos desequilibrios en esas redes y anulamos especies, con la consiguiente pérdida de biodiversidad, los problemas están servidos.

Recordemos también que muchas de esas supuestas “malas hierbas” tienen más propiedades que las especies “domesticadas” que queremos cultivar. Esas plantas forman parte del acervo cultural del lugar y antaño se empleaban como medicinales, se usaban como remedios y muchas además, se pueden consumir e incluso son más saludables que las que introducimos. (Tema tratado en el módulo anterior). 

Algunas de estas plantas generan una serie de beneficios para nuestra huerta, ya sea de modo directo o indirecto, así:

  1. Actúan como cultivos trampa, atrayendo insectos dañinos y manteniéndolos alejados de los cultivos principales.
  2. Proporcionan, manteniendo poblaciones o estadíos latentes de fauna auxiliar específicos de una plaga.
  3. Emiten repelentes químicos, por ejemplo, es sabido que las crucíferas emiten sustancias que ahuyentan a ciertas especies de nematodos.
  4. Proporcionan néctar y polen para atraer a los polinizadores mucho antes que los cultivos que nos interesan florezcan.
  5. Evitan la erosión del suelo, favorecen la retención de agua , las especies con sistema radicular profundo descompactan el suelo.



Para eliminar las plantas perennes/plurianuales como: grama, juncia, amor del hortelano, correhuela

Se pueden emplear las medidas tradicionales de desherbado, con las que lo que conseguiremos es agotarnos de quitarlas una y otra vez, ya que al cortarlas lo que estamos haciendo es propagarlas aún más. Además, muchas poseen formas de resistencia en forma de rizoma que puede encontrarse a profundidades de hasta un metro y ser viables si se dan las condiciones

Otra solución bastante efectiva es optar por su cubrición por varios meses con plásticos (a poder ser negros) de al menos 6 galgas. Al cabo de un tiempo, estas plantas se agotarán por no tener acceso a la luz, cubriendo entonces  con capas de cartón grueso (limpio de plásticos, tintes, barnices y grapas) y añadiendo compost o sustrato libre de semillas o formas de resistencia de estas plantas pudiendo cultivar sobre la misma. El cartón es rico en componentes como la celulosa que atraen a las lombrices. Además, se trata de un material biodegradable, en cuestión de meses se habrá incorporado al suelo y añadiremos capas sucesivamente cada temporada, agujereando la zona donde emplazaremos el cultivo.


Para eliminar las plantas anuales sin estructuras de resistencia

Una opción bastante efectiva y enriquecedora para el suelo es sembrar un acolchado vivo, como leguminosas de bajo porte. Al desarrollarse, cubren los huecos que quedan entre los marcos de plantación de los cultivos y llevan a cabo funciones tan interesantes como: ahogamiento de las posibles plantas adventicias no deseadas, retención de la humedad, conforme van muriendo aportan estructura al suelo (abono verde), aportan biodiversidad en nuestra huerta.

El acolchado vivo puede entenderse también si reducimos los marcos de plantación de los cultivos, no dejando “huecos” disponibles para las plantas que no queremos, pero para ello, el suelo ha de estar bien nutrido y estructurado.

También se puede proceder al acolchado de la superficie de cultivo (tratado en el módulo I), teniendo en cuenta:

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Huerto durante los días no lectivos

Aunque la llegada de la etapa de descanso es muy esperada (y necesaria para recargar batería), a  todos nos aterra el dejar la huerta del centro en la época más bonita y que más trabajo requiere. Nos abordan las dudas y empezamos a preguntarnos cómo y quién va a regar, recolectar, reparar posibles fugas…


Preparando la huerta para nuestra ausencia

A la hora de planificar los cultivos, es aconsejable seleccionar aquellos que soporten mejor las condiciones climáticas del tórrido verano y particularidades propias de nuestro enclave. También de apostar por las variedades más tempranas o más tardías, en función de nuestro propósito, evitando que su cosecha máxima se produzca en el mes de agosto. 

Una opción estupenda es instalar el riego automático con un programador, muy útil también durante el periodo lectivo. Hay que llevarla a cabo con tiempo, para ir ajustando los tiempos de riego en función de nuestro tipo de suelo y cultivos.

En cultivos que requieran entutorado o podas, intentaremos dejarlos lo más acondicionados posibles justo antes de nuestra partida, aunque a la vuelta la selva está asegurada. Intentar en la medida de lo posible agotar el ciclo vital de las plantas de las cuales queremos extraer y guardar semillas, hay que ir pensando en que a nuestro regreso, el huerto nos ofrece trabajo, pero también muchos talleres con el alumnado.


¿Quiénes pueden ocuparse de la huerta esos días?

En los centros educativos, el equipo directivo suele permanecer varias semanas de julio, si no el mes completo, en el centro. Podrían ser ellos los que, en menos de cinco minutos, den un vistazo rápido y detecten posibles problemas. De este modo sólo habría que “salvar agosto”.

Si el conserje vive en el centro y amablemente se ofrece, sería una baza importante. Además, a nadie le desagrada  consumir productos orgánicos y ecológicos. No es mala idea sugerir antes de la temporada de verano el preguntarle qué variedades o cultivos le gusta consumir, con gusto todo se hace mucho mejor.

Otra alternativa, es que se establezca un calendario por turnos de los familiares que han participado a lo largo del curso escolar en las jornadas huerteras. Esto será posible siempre y cuando el acceso al patio sea factible.

Parásitos, plagas y enfermedades

Es prácticamente imposible hacer un curso de huertos sin hablar de plagas y enfermedades. También lo es pretender suplir varios años de estudios universitarios y años de experiencia para condensar tanta información en un pequeño apartado de un módulo del mismo.

Para hacerlo más dinámico y práctico, os proponemos abordar el tema con una serie de enlaces donde poder consultar algunos de los parásitos y enfermedades más frecuentes que aparecerán en nuestras huertas escolares al poco tiempo de arrancar con ellas. 

Una vez aparezcan, lo primero es identificar el agente causante, para luego indagar sobre las causas que han hecho posible su presencia y acción para tratarlo o  al menos, evitar que esquilmen nuestros cultivos. Siempre es mejor prevenir que curar, por ello, la observación diaria es fundamental.

Recalcar la importancia que cada una de estas especies tiene en el ecosistema de la huerta, y de que cada una tiene su papel en la misma, siendo la base de alimentación de otras especies que “nos caen mejor”. Sin unas, las otras no podrían existir. La idea no es arrasar y acabar con ciertas especies, sino mantener sus poblaciones en unos límites que no supongan el fin de nuestra huerta. A mayor biodiversidad, mayor estabilidad.

A continuación, trataremos de manera muy básica los principales agentes causantes de plagas y enfermedades, dando al final del apartado algunas web de interés para su correcta identificación y tratamiento.


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A) Enfermedades producidas por déficit o exceso de elementos físico-químicos.

Se trata de enfermedades que debilitan a la planta pudiendo ser causa directa de la muerte de la misma o del debilitamiento y posterior ataque de parásitos y plagas. Incluímos entre ellas el exceso o falta de riego; la ausencia o exceso de micro o macro nutrientes; las heladas; el exceso de insolación; el exceso o defecto de drenaje en suelos; etc.

Muchas veces, las prácticas inadecuadas en el manejo de los cultivos son las causantes de un porcentaje muy elevado de los problemas de la huerta. El tipo, método y frecuencia de riego; el abonado del suelo y la elección de especies, ubicación y temporalización inadecuados, son los principales causantes de la aparición de estos tipos de enfermedades.


B) Enfermedades causadas por microorganismos: Bacterias, hongos, protozoos.

A consecuencia del debilitamiento de las plantas por las causas mencionadas anteriormente, algunos microorganismos aprovechan la ocasión para atacarlas. Muchas veces estos agentes biológicos forman parte del suelo, pero no suponen un problema si la planta está sana.


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C) Identificación de fauna potencialmente dañina para el huerto.

Para comenzar este apartado, hemos confeccionado un pequeño vídeo donde se recogen los invertebrados más corrientes que podemos encontrar en un paseo rutinario por nuestras huertas. Has de visualizarlo aquí. (18 min)

Dentro de las principales especies de animales que pueden convertirse en plaga en nuestro hortal, podríamos diferenciar dos grandes grupos: