Emplazamiento del huerto

Según los entendidos, la orientación sur en el hemisferio norte sería la ideal para nuestro huerto. Aunque es cuestionable en función de la época del año en que nos encontremos, así, en verano, si el lugar es caluroso, esta supuesta ventaja se volverá en nuestra contra, ya que la insolación excesiva puede llegar a quemar frutos como tomates, pimientos o berenjenas si no se realiza una poda adecuada o se colocan sombras sobre estos cultivos.

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En este centro, se observa  una hilera de plataneras (Platanus orientalis) que  se encuentran en la orientación sur del huerto. En este caso supone una ventaja, ya que en invierno las hojas son caducas, con lo cual hay buena radiación solar y en verano, la inclinación del sol es más perpendicular, con lo cual, se pueden cultivar hortalizas de día largo. (Foto del huerto del IES Ángel Sanz Briz de Casetas en noviembre).


Es muy interesante anotar de dónde nos vienen los vientos dominantes, y más con este cierzo que tantos quebraderos de cabeza nos da a más de un@. El aire nos puede destrozar las hojas de los cultivos, incluso volcar los entutorados, por ello es importante  colocar estructuras para atenuarlo como:

  1. barreras artificiales: construcción de muros, aprovechamiento de paredes, colocación de vallados forrados con malla de ocultación, brezo, cañizo…

  2. barreras vegetales: plantación de setos vivos, que además favorecerán la biodiversidad y nos aportarán una fuente importante de material para compostar y acolchar.

El número de horas de luz es muy importante, ya que hay especies que necesitan muchas horas de luz directas y sin ellas no van a desarrollarse de modo adecuado, siendo más vulnerables a enfermedades y plagas. Hay que investigar sobre qué necesidades de luz necesita cada planta para ubicarla en el sitio correcto de nuestro huerto. 

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Investiga qué plantas puedes cultivar en un huerto con poca iluminación. Aquí 


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AMPLIACIÓN

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De vital importancia es conocer las fechas de las últimas y primeras heladas, este hecho nos va a marcar el comienzo o fin de siembras y plantaciones, así como la instalación o desmontaje de estructuras protectoras: mantas térmicas, microtúneles, botellas y estructuras plásticas protectoras, invernaderos, acolchados…Sería muy recomendable llevar un registro de temperaturas máximas y mínimas, pluviometría, noches en que hiela, nieva...en el huerto escolar. Seguro que muchos de vosotros contáis con estaciones meteorológicas incluso, y si no, es bien fácil construirlas.

Ejemplo práctico: Si quiero comenzar la temporada de plantación de patatas he de esperar a que se produzca la última helada, ya que cuando brotan, las hojas son muy propensas de “quemarse” con el frío. Investigaría y preguntaría a los hortelanos lugareños sobre la fecha en que suele helar y esperaría. No es del todo fiable, porque el tiempo no es totalmente previsible, por ello, debería proteger mi cultivo con un buen acolchado y/ o manta térmica.

Existen bioindicadores de estas fechas, por ejemplo, el espino blanco (Crataegus monogyna) florece cuando ya no existe riesgo de heladas, si tenemos la suerte de tener uno cerca (o nos apetece plantar uno para disfrutar de su olor, frutos y propiedades) podemos observar este acontecimiento. 

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Para saber si nuestra planta cultivo soportaría o no la noche en nuestra huerta, podemos plantar albahaca, es una aromática muy sensible al frío, si no pasa la noche (sus hojas se ponen parduzco oscuro y se marchitan) sabremos que aún debemos esperar para plantar nuestras tomateras, por ejemplo.