Sistemas de protección

Debemos pensar también en proteger nuestro espacio de diversos factores: 

  1. Viento

El aire es un agente geológico especialmente preocupante en nuestra región. Produce estrés mecánico en las plantas e incluso puede provocar su muerte. Si el porte del cultivo es ya considerable, puede derribarlo o tronchar sus ramas. Es frecuente también que, tras las primeras lluvias del otoño, el aire tire abajo estructuras como los tutores de tomateras, judías verdes...También levanta el acolchado y reseca la superficie del suelo. También es motor de expansión de enfermedades (como el oídio) y la araña roja, que “colgada” en sus sedas se ve impulsada a otras zonas de nuestro hortal.


  1. Pérdida de suelo fértil por escorrentía

Aunque las lluvias son muy apreciadas, si nuestro terreno está en pendiente, es muy recomendable frenar la velocidad de las aguas de escorrentía, pudiéndose colocar estructuras perpendiculares a éstas, a modo de pequeños bancales. Si además, en nuestra zona lloviese mucho, podemos rellenarlas con grava, para favorecer la infiltración y evitar que el agua gane fuerza en su descenso por la pendiente. Sería ideal el disponer bancales elevados en la orientación indicada para evitar el arrollamiento de nuestros cultivos, el encharcamiento y la pérdida de suelo.

Si la superficie de cultivo no está protegida, las precipitaciones pueden arrasar la parte superficial del suelo, la más fértil. El tener una óptima cobertura vegetal ayuda a evitar esta pérdida, ya que el follaje frena la fuerza de las gotas de lluvia sobre la tierra y las raíces retienen el agua, evitando que drene y se pierda en profundidad más allá de las raíces (sobre todo en suelos arenosos).

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  1. Contaminación acústica y/ o visual

Si nuestro centro está cerca de una carretera, fábrica, en el centro de una gran urbe...el ruido puede llegar a ser muy molesto. Para intentar atenuar, pueden colocarse:


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En ambos casos es importante tener en cuenta la orientación del sol, ya que si no las ponemos en la cara norte, proyectaremos sombras sobre nuestros cultivos. 


  1. Temperaturas extremas

A lo largo del año, las temperaturas nos van marcando, más que el mes, lo que toca sembrar, plantar, trasplantar, segar, recolectar...Pero el tiempo no es siempre predecible y hay cultivos que no pueden soportar temperaturas extremas como heladas, bajadas bruscas de temperaturas diarias, calor extremo…