5.3. Trastornos de atención o de aprendizaje
Este grupo reúne el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, los trastornos específicos del aprendizaje en sus tres formas (lectura, expresión escrita y cálculo) y la capacidad intelectual límite. Son perfiles muy distintos, pero comparten un rasgo que orienta el uso de la tecnología: en casi todos ellos la dificultad no está en la capacidad de aprender, sino en el acceso al contenido o en la gestión de la tarea. Desde el enfoque del Diseño Universal para el Aprendizaje, la IA resulta útil aquí para ofrecer un mismo aprendizaje por varias vías y con distintos formatos de representación y expresión, de modo que la barrera mecánica no impida mostrar lo que el estudiante sabe. Una herramienta transversal a varios de estos perfiles es Brisk Teaching, una extensión gratuita para el navegador que ajusta el nivel de lectura de cualquier texto o página web sin que el docente reescriba el material a mano; como toda adaptación automática, el resultado es un borrador que el profesorado revisa.
Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)
La barrera del TDAH no es de comprensión, sino de gestión: mantener la atención, iniciar una tarea, sostener el esfuerzo, organizar los pasos y resistir las distracciones. Los apoyos se orientan a estructurar y hacer visible el proceso de trabajo. Para descomponer una actividad en pasos y estimar su duración, herramientas pensadas para mentes neurodivergentes como Goblin Tools (con su función «Magic ToDo») o el planificador visual Tiimo resultan especialmente útiles. Para la lectura, el Lector inmersivo de Microsoft reduce las distracciones con el enfoque de línea, que aísla la frase que se lee del resto del texto. Y Algor Education organiza la información en mapas conceptuales que permiten ver la estructura de un vistazo. La cautela propia de este ámbito es que la estructura externa debe convivir con el aprendizaje progresivo de la autorregulación: el objetivo es que el estudiante interiorice las estrategias de organización, no que dependa siempre de que otro se las prepare.
En el aula. una investigación se divide en cuatro fases visibles: elegir la pregunta, localizar la información, organizarla y crear el producto. Cada fase tiene un tiempo estimado y una casilla que el alumno marca al completarla, de modo que vea su avance, con un mapa conceptual inicial que le da la visión de conjunto y recordatorios breves para retomar la tarea si se despista.
Trastorno específico del aprendizaje de la lectura (dislexia)
La barrera está en la descodificación: leer supone un esfuerzo tan grande que consume los recursos que deberían dedicarse a comprender. El apoyo aligera ese esfuerzo mecánico para que el estudiante acceda al significado. El Lector inmersivo de Microsoft combina en un solo lugar lectura en voz alta, ajuste del tamaño y el espaciado, enfoque de línea, separación silábica y diccionario visual. Existen además herramientas específicas para este perfil: LectO, un editor de texto gratuito con apoyo institucional de las federaciones españolas de dislexia, incorpora la fuente OpenDyslexic, colores por letra y conversión de fotografías o PDF a un formato de lectura adaptado; y Galexia, una aplicación gratuita basada en un programa de intervención en fluidez lectora validado científicamente, combina la lectura repetida y acelerada siguiendo el modelo de respuesta a la intervención. La cautela específica es no confundir el apoyo con la sustitución: escuchar un texto en voz alta da acceso al contenido y es plenamente legítimo, pero el trabajo específico sobre la lectura, cuando es un objetivo, lo dirige el especialista y no lo reemplaza la locución automática.
En cuanto a la detección, conviene una mención prudente. Dytective (de Change Dyslexia, proyecto de Luz Rello premiado por la UNESCO) utiliza aprendizaje automático y juegos para estimar en unos quince minutos el riesgo de dislexia en población hispanohablante, y ofrece más de 40.000 ejercicios personalizados. Es una herramienta valiosa, pero el cribado orienta, no diagnostica: el diagnóstico corresponde siempre a la evaluación profesional.
En el aula. todo el grupo trabaja sobre un mismo artículo, disponible en su versión original y a través del Lector inmersivo. El alumnado que lo necesita escucha el texto mientras sigue las palabras resaltadas y consulta un glosario de los términos difíciles. Se mantienen para todos las ideas esenciales y las mismas preguntas de análisis, de modo que el apoyo iguala el acceso sin rebajar la exigencia.
Trastorno específico del aprendizaje de la expresión escrita (disgrafía, disortografía)
La barrera aparece en la producción del texto: la mecánica de escribir, la ortografía o la organización de las ideas suponen un obstáculo que puede ocultar lo que el estudiante sabe. El apoyo separa el contenido de la mecánica. El dictado por voz integrado en los procesadores de texto permite producir un borrador hablando, y el editor LectO facilita tanto la escritura como la relectura con formato adaptado. Cuando la dificultad se traslada a la notación matemática, EquatIO permite escribir ecuaciones dictándolas o mediante lápiz a texto, evitando la barrera de la escritura simbólica. Para planificar el texto antes de redactarlo, que es a menudo donde está la mayor dificultad, ayudan los organizadores gráficos de Algor Education o los modelos de estructura preparados con Brisk o Canva. La cautela la marca el equilibrio: la herramienta facilita la transcripción y la organización, pero no debe escribir ni corregir el producto entero en lugar del alumno, porque entonces dejaría de haber aprendizaje de la expresión escrita.
En el aula. antes de redactar una noticia, el alumno organiza en un esquema las cinco preguntas clave (quién, qué, cuándo, dónde y por qué), dicta el primer borrador por voz y lo revisa con una lista de comprobación que le guía en la corrección. La tecnología le facilita la transcripción y la estructura, pero la elaboración y la revisión del texto siguen siendo suyas.
Trastorno específico del aprendizaje matemático (discalculia)
La barrera afecta al sentido numérico, al razonamiento matemático y a la automatización de las operaciones. El apoyo se sostiene en la representación múltiple de los conceptos, porque ver una misma idea de varias formas ayuda a comprenderla. Una plataforma adaptativa en español como Smartick ofrece sesiones breves de matemáticas que detectan las lagunas y gradúan los ejercicios al nivel de cada estudiante, con informes para el docente y la familia. EquatIO ayuda a quienes tropiezan con la notación, y Canva permite preparar representaciones visuales —líneas numéricas, tablas, secuencias— que hacen tangible lo abstracto. Los asistentes generativos como ChatGPT o Claude pueden proponer problemas graduados para que el docente los revise. La cautela específica es aquí especialmente importante: los modelos de lenguaje cometen errores de cálculo y de razonamiento matemático con relativa frecuencia, de modo que cualquier problema o solución que generen debe comprobarse antes de llevarlo al aula.
En el aula. para trabajar las fracciones, el alumnado combina varias representaciones del mismo concepto: objetos manipulables, dibujos, la recta numérica, la expresión matemática y situaciones cotidianas como repartir una pizza. La IA ayuda al docente a generar ejemplos variados y contextualizados, pero es el profesorado quien comprueba que cada uno es matemáticamente correcto.
Capacidad intelectual límite
Se sitúa entre el desarrollo típico y la discapacidad intelectual, y la barrera principal está en el ritmo de aprendizaje y en la comprensión de contenidos complejos o abstractos. El apoyo combina la clarificación de los textos, la organización de las ideas y la división de las tareas en pasos manejables. Resultan útiles Brisk Teaching para clarificar y simplificar textos, Algor Education para organizar las ideas en esquemas, Goblin Tools para descomponer las tareas y el Lector inmersivo para facilitar la lectura; para el refuerzo del cálculo, una plataforma adaptativa como Smartick ajusta el nivel a un ritmo más pausado. La cautela propia de este ámbito, que enlaza con un principio general del curso, es que los apoyos deben centrarse en el acceso y la comprensión sin sustituir de forma permanente el razonamiento del estudiante ni reducir automáticamente los objetivos. Se trata de tender un puente hacia el contenido, no de rebajarlo por defecto.
Una nota común sobre la detección
Han aparecido en este apartado herramientas de IA que ofrecen cribado o detección temprana (como Dytective para la dislexia), y existen desarrollos similares para otras dificultades. Conviene cerrar con una idea que atraviesa todo el curso: estas herramientas orientan y ayudan a observar, pero no diagnostican. El diagnóstico de un trastorno del aprendizaje corresponde a una evaluación profesional multidisciplinar, y la IA no debe usarse para etiquetar al alumnado ni para tomar decisiones automatizadas sobre su escolarización o sus apoyos. Además, al tratarse con frecuencia de datos de menores, conviene revisar las condiciones de privacidad de cada plataforma y no introducir información personal identificable.