# 1.4. Qué puede y qué no debe hacer la IA en los procesos de evaluación

<p class="callout info">La incorporación de la inteligencia artificial en la evaluación educativa exige delimitar con claridad sus usos adecuados y sus límites. No se trata únicamente de una cuestión técnica, sino también pedagógica, ética y legal.</p>

Establecer estos márgenes permite aprovechar su potencial sin comprometer la equidad, la validez de la evaluación ni los derechos del alumnado.

En cuanto a lo que la IA puede hacer, su utilidad se sitúa principalmente en tareas de apoyo al profesorado. Puede ayudar a generar instrumentos de evaluación (como rúbricas, listas de cotejo o preguntas), ofrecer propuestas de retroalimentación sobre producciones de nuestro alumnado o sugerir mejoras en el diseño de actividades. Por ejemplo, podemos introducir un texto anonimizado y solicitar a la IA ideas de feedback centradas en la estructura argumentativa o la adecuación al registro. También puede servir para analizar patrones generales en el aprendizaje del grupo (por ejemplo, errores frecuentes), facilitando así la toma de decisiones didácticas.

<p class="callout warning">Sin embargo, estas posibilidades deben entenderse siempre como un apoyo orientativo, no como un sustituto del juicio profesional. Las respuestas de la IA no son infalibles ni neutras: pueden contener errores, sesgos o interpretaciones inadecuadas, por lo que requieren revisión crítica antes de ser utilizadas.</p>

En relación con lo que la IA no debe hacer, es fundamental establecer límites claros. En primer lugar, **no debe emplearse para la calificación automatizada del alumnado**. La asignación de calificaciones implica una responsabilidad profesional y administrativa que no puede delegarse en un sistema automatizado, ya que requiere contextualización, interpretación y garantía de equidad.

**Tampoco debe utilizarse para tomar decisiones que afecten directamente a nuestro alumnado sin nuestra supervisión**, como la promoción, la repetición o la valoración final de competencias. Delegar este tipo de decisiones en la IA supondría una pérdida de control pedagógico y podría generar situaciones injustas o difíciles de justificar.

Desde el **punto de vista ético**, uno de los principales riesgos es la **introducción de sesgos**. Los sistemas de IA pueden reproducir o amplificar desigualdades si se utilizan de forma acrítica. Por ejemplo, una herramienta que genere feedback puede favorecer ciertos estilos de expresión o referencias culturales, penalizando indirectamente a parte de nuestro alumnado. Por ello, **debemos revisar siempre las salidas de la IA y adaptarlas a la diversidad de nuestras aulas**.

En el **plano legal**, destaca la importancia de la protección de datos personales. Muchas herramientas de IA funcionan a través de servicios externos, lo que implica la cesión de información. **Es imprescindible anonimizar cualquier dato de nuestro alumnado antes de utilizar estas herramientas**, evitando nombres, identificadores o cualquier elemento que permita su reconocimiento. Además, **deben utilizarse únicamente plataformas que cumplan con la normativa vigente en materia de protección de datos**. Aquí es dónde, insisto, creo que una relación de herramientas proporcionadas por el Departamento nos sería de gran utilidad.

[![IA-que-si-que-no.png](https://libros.catedu.es/uploads/images/gallery/2026-05/scaled-1680-/ia-que-si-que-no.png)](https://libros.catedu.es/uploads/images/gallery/2026-05/ia-que-si-que-no.png)

*Representación gráfica de este capítulo (Pablo Ruiz con Gemini)*

Otro aspecto relevante es la **transparencia en el uso de la IA**. El alumnado debe conocer cuándo y cómo se están utilizando estas herramientas en los procesos de evaluación, así como los criterios que guían su uso. Esto contribuye a generar confianza y a fomentar un uso responsable por parte de toda la comunidad educativa. Si pedimos que cuando utilicen IA en un trabajo la citen y dejen claro que dónde y para qué la estén utilizando sería una buena práctica el comunicar a nuestro alumnado como usamos la IA para evaluar su desempeño.

**La IA** no debe sustituirnos como docentes garantes de la calidad y la justicia del proceso de evaluación. **Su uso debe estar siempre subordinado a criterios pedagógicos, éticos y normativos**, manteniendonos como responsables últimos/as de la interpretación de evidencias y de la toma de decisiones.