Privacidad y seguridad van de la mano

Riesgos de Internet

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Internet es una herramienta poderosa que nos brinda una amplia gama de posibilidades, pero también conlleva ciertos riesgos que deben ser considerados por los centros educativos y las familias para proteger a los menores. Sobre todo desde la aparición y acceso a las redes sociales, entornos que les permiten abrir un perfil con datos personales para comunicarse y compartir información con otras personas, ya sea de forma pública o restringida.

Un ejemplo concreto en el ámbito educativo sería el de los festivales de fin de curso, u otras actividades, donde las familias toman fotos o graban vídeos. El centro educativo informará a los asistentes que esas fotos y vídeos son para uso exclusivo en el ámbito personal y doméstico y no deben de publicarse abiertamente en las redes sociales, puesto que se vulnera la protección de datos de los menores.

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Fuente AEPD

Los riesgos más graves son aquellos que afectan a la integridad, tanto física como emocional, de los menores. No es fácil evitarlos, no son infrecuentes y, aunque no se produzca agresión física por parte de los acosadores, los efectos sobre la víctima pueden ser devastadores.

Dichos riesgos están relacionados con:

- La publicación de datos personales:

- Un uso incorrecto de las redes sociales:

- El acceso a contenidos inadecuados puede exponer a los menores a bulos y fraudes, discursos de odio y publicaciones de comunidades peligrosas en las que se fomentan malos hábitos relacionados con desórdenes de alimentación, autolesión, consumo de drogas, etc.

A pesar de todo lo anterior, es posible usar internet y las redes sociales de manera positiva y segura, todo ello dependerá de cómo se utilicen y cómo sea la actitud del menor frente a ellas. Por ello nuestra labor, ya sea como docentes o como familiares, implica el ejercer de guías y acompañantes durante todo ese proceso.

Financiado por el Ministerio de Educación y Formación Profesional y por la Unión Europea - NextGenerationEU

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El factor humano

La seguridad y, por tanto, también la ciberseguridad en nuestro ámbito tienen como fin último la protección de los centros educativos y las personas que conforman la comunidad educativa a través de la protección de sus dispositivos y redes utilizando medidas organizativas, jurídicas y técnicas. Las medidas de ciberseguridad protegen los sistemas, redes y servicios de las administraciones públicas, las entidades privadas o, incluso, a nuestro entorno doméstico de ataques tecnológicos. Sin embargo, la ciberseguridad no es un fin en sí mismo, sino un medio para proteger a las organizaciones y a las personas.

El factor humano es el elemento clave que hay detrás de la cadena de garantías de la seguridad y, a la vez, el activo final a proteger. Sin embargo, si la información personal de cada individuo está expuesta, éste será vulnerable a ataques de ingeniería social específicamente dirigidos a sus debilidades. De esta forma, el atacante podrá alcanzar tanto a la organización como a los individuos, sorteando las protecciones tecnológicas.

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Fuente Incibe

Durante el año 2020, el 85% de las brechas tecnológicas involucraron el factor humano. La realidad pone de manifiesto que el camino más fácil para comprometer una organización es conseguir que, desde dentro, se abran las puertas a los intrusos, o incluso que ejecute directamente las acciones que el intruso desea. Para conseguirlo se han desarrollado las técnicas de ingeniería social.