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1.2 La IA en el aula de materias de perfil sociolingüístico

En los últimos años, la IA está transformando nuestras sociedades, y no pasa un día sin que nos bombardeen con noticias acerca de sus aplicaciones y sus implicaciones en distintos aspectos de nuestra vida, desde la optimización de procesos industriales hasta la automatización de tareas burocráticas, el diagnóstico médico y la creación de contenidos de todo tipo. Los estudios, optimistas o apocalípticos, inundan los medios tradicionales (periódicos digitales o en papel, informativos televisivos, tertulias y programas de radio) y acaparan cientos de horas de contenido digital, desde podcasts hasta canales de YouTube especializados. Existen cada vez más medios que prestan una atención experta a un mundo que avanza a una velocidad vertiginosa (recomendamos por ejemplo que echéis un vistazo a El Arjonauta, el Substack de Daniel Arjona, un periodista especializado en nuevas tecnologías que mezcla alta y baja cultura, cotilleos empresariales, análisis éticos y novedades de las grandes empresas tecnológicas, con entrevistas a algunos de sus grandes gurús), pero en muchos otros casos este flujo constante de información carece de rigor y conduce a creencias equívocas acerca del uso de estas nuevas herramientas, relacionadas con un desfase creciente entre el uso de la tecnología y el conocimiento real sobre su funcionamiento. Un estudio reciente de la Universidad Oberta de Catalunya demuestra que un conocimiento “técnico” profundo del funcionamiento de la IA no implica necesariamente un uso más frecuente (ni mejor) de estas herramientas en el aula, pero no hay duda de que se necesitan unos conocimientos mínimos de su construcción para ser capaz de optimizar su uso, de explorar sus posibilidades y de conocer sus peligros y sus limitaciones. 

La entrada de la IA en las aulas también ha supuesto un gran desconcierto a la hora de gestionar las tareas con las que abordamos la enseñanza de nuestras materias. Muchos docentes se enfrentan a grandes dudas a la hora de preparar y evaluar tareas, ante la sospecha de que muchos estudiantes utilizan directamente la IA para hacer trabajos sin esfuerzo y sin un conocimiento real del producto que presentarán en el aula o que entregarán al profesor. 

Una consecuencia concreta de esa desconfianza es la existencia de muchos profesores y profesoras que evitar “mandar tareas escritas para casa”. Se trata de una tendencia que elimina el proceso de revisión, fundamental para la formación de los jóvenes. La escritura no se aprende solo escribiendo, sino también en los procesos de revisión mental que tienen lugar entre una revisión de texto y la siguiente.

Por otro lado, sin embargo, la IA ha abierto enormes posibilidades para la creación de materiales atractivos de forma rápida. Podemos decir, sin temor a exagerar, que la generalización de la IA, y en concreto de los modelos LLM, ha supuesto un cambio de paradigma. 

A pesar de que todavía es pronto para extraer conclusiones sobre la repercusión que estos nuevos recursos tendrán en la formación de los jóvenes y en el futuro de nuestras sociedades, ya existen numerosos estudios sobre su uso en la educación. Una revisión de 155 artículos científicos publicados entre 2015 y 2025 encontró un incremento significativo en el número de publicaciones a partir de 2022, centrados especialmente en la posibilidad de personalizar la enseñanza y aumentar la motivación de los estudiantes (Garzón, Patiño y Marulanda, 2025) . El artículo, por otra parte, mostraba también la preocupación por algunos aspectos relacionados, como la dependencia digital, los problemas éticos, las dificultades técnicas y la resistencia por parte de algunos miembros de la comunidad educativa. Como vemos, no se trata de ventajas y desventajas nuevas, sino de una ampliación de los desafíos que ya presentaban las nuevas tecnologías. Estos desafíos, por otra parte, suponen una oportunidad para tratar en el aula desde una perspectiva moderna asuntos relacionados con la ética, la construcción de discursos, la fiabilidad de los documentos, que nos permitirán enlazar con los grandes problemas de las materias de Filosofía, Lengua, Literatura, Historia, entre otras.

Podemos:

  • No utilizar una herramienta (por espectacular que sea) sin haber analizado primero qué pretendemos conseguir con ella, desde un punto de vista pedagógico.
  • Amoldar las tareas a la normativa educativa vigente.
  • No entregar nunca a nuestro alumnado materiales elaborados por IA que no hayan sido examinados en su totalidad por el docente.
  • Antes de utilizar la IA para una tarea, haremos un análisis de coste-beneficio y valoraremos si el proceso completo de preparación, supervisión y presumible corrección de los materiales realmente nos va a ahorrar tiempo.