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1.2 Cambios socioeducativos

Vivir en sociedades en proceso de digitalización exige nuevas prácticas educativas, una reflexión ética, un pensamiento crítico, prácticas de concepción responsables y nuevas competencias, dadas las implicaciones para el mercado laboral, la empleabilidad y la participación cívica. Las tecnologías de la IA desempeñan una función cada vez más importante en el procesamiento, la estructuración y el suministro de información; las cuestiones del periodismo automatizado y del suministro algorítmico de noticias y la moderación y la conservación de contenidos en los medios sociales y los buscadores son solo algunos ejemplos que plantean cuestiones relacionadas con el acceso a la información, la desinformación, la información errónea, el discurso de odio, la aparición de nuevas formas de narrativa social, la discriminación, la libertad de expresión, la privacidad y la alfabetización mediática e informacional, entre otras (UNESCO 2022. Recomendación sobre la ética de la inteligencia artificial).

Así pues, la integración de la inteligencia artificial (IA) en el sistema educativo no constituye simplemente una actualización de las herramientas pedagógicas, sino una transformación sistémica que exige una sólida base ética y un marco jurídico riguroso. En el contexto del Espacio Europeo de Educación, el despliegue de estas tecnologías se rige por un principio fundamental: la IA debe estar al servicio del ser humano y del bien común, respetando los derechos fundamentales y los valores democráticos.

La complejidad de este ecosistema se deriva de la dualidad de la IA en el aula: por un lado, ofrece oportunidades sin precedentes para la personalización del aprendizaje y la eficiencia administrativa; por otro, introduce riesgos significativos relacionados con la privacidad, el sesgo algorítmico y la autonomía del estudiante.