3.0 Datificación
Antes de comenzar a hablar sobre la privacidad de los datos, resulta imprescindible hacer una mención a la datificación.
La datificación es el proceso de convertir aspectos de la vida, actividades o fenómenos en datos cuantificables que pueden almacenarse, analizarse y utilizarse con tecnología. Significa transformar lo que hacemos o lo que ocurre en números o registros digitales.
Hablamos de datificación por ejemplo cuando una apliación registra tus pasos diarios con el móvil o un reloj inteligente; o cuando una tienda online guarda tu historial de compras para recomendar productos. Otro ejemplo sería el relacionado con plataformas como TikTok o Instagram, donde cada interacción (ver un video, darle like, compartirlo) se convierte en datos que el sistema usa para decidir qué contenido mostrarte después.
En todos estos casos, las acciones humanas o eventos se convierten en datos que luego pueden analizarse. Entre otras cosas sirve para:
- Analizar comportamientos y tendencias.
- Crear sistemas inteligentes como los de Inteligencia Artificial o Ciencia de Datos.
- Personalizar servicios (recomendaciones, publicidad, etc.).
- Tomar decisiones basadas en datos.
Así pues, la datificación es la transformación de la realidad en datos digitales para analizarlos y utilizarlos.
La datificación es clave para crear sistemas de Inteligencia Artificial porque estos sistemas aprenden analizando grandes cantidades de datos. Cuantos más datos existen sobre un fenómeno, mejor será el sistema reconociendo patrones, hacer predicciones y tomando decisiones, por ejemplo filtrar correos basura.
La IA compara los datos actuales con millones de datos anteriores para decidir qué acción es más adecuada. Cuantos más datos se generan mediante la datificación, más aprende el sistema y más precisas se vuelven sus respuestas o recomendaciones.
La datificación proporciona la materia prima (datos) que necesitan los sistemas de Inteligencia Artificial para aprender, predecir, automatizar tareas y mejorar continuamente. Sin datos suficientes, la IA no podría funcionar de forma eficaz.
Por un lado, la datificación permite desarrollar herramientas basadas en Inteligencia Artificial y Analítica de datos aplicadas al ámbito educativo. Estas herramientas pueden ponerse al servicio pedagógico de profesorado, alumnado y gestores educativos, ya que permiten analizar grandes cantidades de información sobre los procesos de enseñanza-aprendizaje. Gracias a ello, es posible identificar dificultades, mejorar la toma de decisiones y optimizar la gestión educativa.
Sin embargo, al mismo tiempo, la datificación también plantea problemas y dilemas éticos importantes, como la protección de la privacidad de los datos, el posible uso indebido de la información recopilada o la generación de sesgos que pueden aumentar las desigualdades educativas.