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Huertos extremos:

4.1.

Altitud elevada

Si nuestro centro educativo se encuentra en un enclave con una altitud elevada, las heladas abarcan periodos de entre uno e incluso dos meses más que en zonas más bajas. Se suceden más tempranamente (quizá ya comiencen en septiembre) y se prolongan hasta bien entrado abril. Esto genera ciclos cortos estivales, donde habrá ciertos cultivos a los que no dará tiempo a madurar. Otro handicap serán las precipitaciones en forma de nevadas, que no todas las especies soportan. Os proponemos algunas ideas para solventar este problemilla:

  • Sería aconsejable plantar y sembrar variedades con ciclos más cortos,cortos, por ejemplo, si cultivamos tomates, hacer uso de plantel de tomates con fruto de tamaño mediano a pequeño, como los cherry o los tipo pera.

  • Trabajar con sistemas de protección para las heladas, ya sean invernaderos (calefactados), microtúneles (más económicos que los anteriores y móviles), uso de botellas de plástico u otros enseres para cubrirlos durante la noche, etc.

  • Lo ideal es trabajar con especies y variedades locales, adaptadas a las particularidades de la zona, que soporten bien las heladas y nevadas.


No todo son desventajas, ya que cultivos, como el ajo o algunos frutales, requieren de períodos fríos para ser más productivos.


4.2.

En pendiente

 Las desventajas de estas zonas es la pérdida de agua al regar por escorrentía, la erosión y la dificultad a la hora de acceder con el alumnado. La orientación de la pendiente es un factor clave a la hora de escoger los cultivos. 

La solución más acertada sería la nivelación mediante estructuras de contención perpendiculares a la pendiente, para crear pequeñas terrazas abancaladas con pasillos de infiltración para evitar la pérdida de suelo y agua.

En la imagen, se han empleado bloques de hormigón para retener la tierra y se rellenan los pasillos con grava para favorecer la infiltración y evitar el encharcamiento. Es una buena excusa para tratar el tema de la desertización y desertificación, así como la importancia en el uso (y no abuso) del agua en los riegos agrícolas.

 

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4.3.

Poco espacio

 A veces es la falta de espacio lo que nos hace replantearnos el disfrutar de este gran recurso en los centros educativos, pero…¿realmente no hay ni un huequito en todo el patio y jardines que adornan nuestro espacio de recreo? ¡Por supuesto que existe! Sólo hay que poner ganas; buscar rincones adecuados, con cultivos propicios a las condiciones de la zona y pensar, si no hubiese “tierra”, en instalar jardineras, macetas, sacos…cualquier recipiente óptimo para cultivar.

 También podríamos atrevernos con un huerto vertical, aunque requiere de más conocimientos y el mantenimiento es algo más tedioso.


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Huertos en espacio reducido

En el canal de youtube de “En 20 metros” nos introducen en el mundillo del cultivo de hortal en espacios tan reducidos como un balcón.  Aquí (12 min 32 s)

En el canal “Cosas de jardín” Gabriel nos informa sobre el tamaño mínimo que ha de tener una maceta para cultivar las hortalizas más frecuentes. Aquí (12 min 18 s)

Echa un vistazo al siguiente vídeo de la Tanina sobre huertos verticales. Aquí (10 min 7 s)




4.4.

Suelos “complicados”: arcillosos, arenosos, pedregosos…¡incluso sin él! ¡¿Sólo embaldosado o asfalto?!

Es frecuente el encontrar huerta donde la profundidad del suelo es mínima. En nuestro afán por aumentarlo, nos ponemos a picar el suelo y lo único que encontramos es la roca madre del lugar, imposibilitando el cultivo de la mayoría de hortalizas.

Una solución es construir bancales elevados con una profundidad mínima de 40 cm y rellenarlos con sustrato. Este sustrato puede ser facilitado por el ayuntamiento (suele ser un sustrato poco fértil y pobre en materia orgánica) o se puede comprar, encareciendo , y mucho, la instalación de la huerta en nuestro centro. Lo ideal sería planificarlo con tiempo, poner en marcha el sistema de relleno como “bancal lasaña” (tratado en puntos anteriores). En cualquier caso, hay que ir añadiendo materia orgánica para ir mejorando la calidad de nuestro suelo. Es un proceso lento, pero la paciencia es una gran virtud a poner en práctica entre nuestro alumnado.

En el caso de suelos arcillosos o arenosos, ya se comentó su problemática en apartados anteriores, la mejor arma en estos y todos los huertos: añadir compost.

En muchos centros ni siquiera se cuenta con parcelas con terreno expuesto, el asfalto o las baldosas tapian y ahogan los suelos que esperan debajo ansiosamente brotar vida. Se puede optar por levantar hormigón o, algo menos drástico, construir bancales elevados sobre esos suelos artificiales. Especial cuidado con la profundidad de los mismos (al menos 80 cm, aunque esto irá en función del tipo de cultivos) y su drenaje.

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4.5.

Frío o Calor extremo, baja exposición solar directa

 En parte tratado en el apartado 4.1., ya atisbamos el frío como un problema a solventar en zonas elevadas. Hay que adaptar el riego, ubicar correctamente cada cultivo en la zona más adecuada: aprovechando sombras para cobijar y pleno sol para cultivos como melones y sandías, cuyo dulzor depende de horas de insolación y exposición a altas temperaturas.

Variedades y especies con ciclos cortos, de hoja ancha y raíz, evitando cultivos de fruto, que suelen tener requerimientos de luz directa bastante elevados.

 Es mejor ubicar la huerta en una zona con buena exposición solar, ya que es fácil crear sombras (con árboles, setos, mallas de sombreo, otros cultivos…), pero imposible hacer llegar más luz a una zona sombría. Existen inventos, cuando menos curiosos y bastante ingeniosos, que se resisten a que la luz solar no llegue a donde queremos, consultar el siguiente enlace, es sólo un minuto, pero puede  ser un nuevo campo de estudio, nunca se sabe. Aquí (1 min).

 

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