3.1 Derechos digitales
Así pues, la integración de la inteligencia artificial (IA) en el sistema educativo no constituye simplemente una actualización de las herramientas pedagógicas, sino una transformación sistémica que exige una sólida base ética y un marco jurídico riguroso del que hablaremos en el capítulo siguiente, no sin antes dedicar este capítulo específico a la privacidad.
Podemos definirla como el derecho a mantener el control sobre la información personal y a proteger la vida privada frente a accesos o usos no autorizados.
En el contexto del Espacio Europeo de Educación, el despliegue de la IA se rige por un principio fundamental: debe estar al servicio del ser humano y del bien común, respetando los derechos fundamentales y los valores democráticos.
La UE firmó una declaración sobre los derechos y principios digitales europeos, referencia para todos y guía para los responsables políticos y las empresas que desarrollan tecnologías digitales, donde varios puntos aluden a la privacidad:
Personas en el centro
Las tecnologías digitales deben proteger los derechos de las personas, apoyar la democracia y garantizar que todos los agentes digitales actúen de manera responsable y segura.
Solidaridad e inclusión
La tecnología debe unir, no dividir, a las personas. Todos deben tener acceso a internet, a las capacidades digitales, a los servicios públicos digitales y a unas condiciones de trabajo justas.
Sostenibilidad
Los dispositivos digitales deben apoyar la sostenibilidad y la transición ecológica. La gente necesita saber sobre el impacto ambiental y el consumo de energía de sus dispositivos.
Libertad de elección
Las personas deben beneficiarse de un entorno en línea justo, estar a salvo de contenidos ilícitos y nocivos y estar facultadas cuando interactúen con tecnologías nuevas y en evolución, como la inteligencia artificial.
Participación
Los ciudadanos deben poder participar en el proceso democrático a todos los niveles y tener control sobre sus propios datos. Se destaca la necesidad de crear un entorno digital que proteja a las personas de la desinformación, la manipulación de la información y otras formas de contenidos nocivos, como el acoso.
Seguridad y protección
Todos deben tener acceso a tecnologías, productos y servicios digitales seguros, protegidos y que protejan la privacidad, garantizando que todos tengan un control efectivo sobre sus datos personales y no personales en consonancia con el Derecho de la UE.
Los niños y los jóvenes deben estar capacitados para tomar decisiones seguras e informadas y expresar su creatividad en el entorno digital. La UE y los Estados miembros también se comprometen a promover experiencias positivas para los niños y los jóvenes en un entorno digital seguro y adaptado a su edad, y a protegerlos contra los contenidos nocivos e ilegales, la explotación, la manipulación y el abuso en línea.
En términos generales, la privacidad protege aspectos de la vida personal como: la información personal (nombre, dirección, datos de salud, etc.), las comunicaciones privadas, la actividad en internet, la vida familiar y personal...
En el entorno digital, la privacidad está muy relacionada con la protección de los datos personales. Por eso las instituciones han desarrollado normas para garantizar que las personas mantengan el control sobre su información, como el Reglamento General de Protección de Datos.
Además, hoy día cobra especial importancia debido a procesos como la datificación, en los que muchas actividades cotidianas se convierten en datos digitales que pueden ser analizados por plataformas, empresas o instituciones.