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Elaboración de UD e inclusión en el PEC

Para organizar proyectos en torno a la huerta escolar ha de existir coordinación continua entre los integrantes implicados, pero es imprescindible especificar qué actividades y objetivos se impartirán en cada materia y curso, siguiendo un orden de tareas y contenidos lógicos, evitando solaparse entre nosotros o dejando cabos sueltos. Sin  duda, la mejor herramienta para modular esta temática es la aplicación de unidades didácticas elaboradas con suficiente antelación y, a poder ser, lo más interdisciplinares posibles. 

Cada unidad didáctica ha de contener los siguientes apartados:

  • Alumnado al que va dirigida la actividad . 

En función de la edad, el nivel de madurez y las características del grupo, se marcarán unos objetivos más o menos detallados, se emplearán unas herramientas u otras, se realizarán técnicas más o menos elaboradas…

  • Recursos humanos:
  • Profesores implicados de cada materia
  • Otros: personal externo al centro, incluyendo aquí posibles ponentes sobre  temáticas tratadas en nuestra UD. Habrá que coordinar fechas e incluirlas en el calendario según horarios y necesidad de recursos materiales.

 

  • Objetivos

Serán concretos y marcarán la inclusión de determinados contenidos y actividades posteriores. No olvidemos que en cualquiera de los proyectos que realicemos, hemos de conseguir eso que tanto cuesta en estos tiempos: enganchar, motivar, ilusionar y fomentar la actitud emprendedora de nuestros pupilos. El trasfondo de nuestra profesión, quizá una de las más vocacionales, es lograr que nuestros alumnos, independientemente del nivel que cursen, puedan por sí mismos:

  • Descubrir una salida profesional
  • Desarrollar unos hábitos saludables y de autoabastecimiento importantes
  • Conectar con el entorno en el que viven y acercar generaciones

Objetivos que cuando se logran, aunque sólo sea en uno de nuestros alumnos, es la razón de seguir innovando y dándonos fuerzas y ganas para afrontar los ratillos menos buenos de nuestro día a día, desbancando  la monotonía de nuestro camino.

  • Contenidos a tratar. Si pertenecen a diversas materias será mucho más enriquecedor. Enlazar contenidos de varias materias para que el enfoque sea conjunto y más completo. El alumnado ha de tener una visión de un “todo”, entendiendo que las áreas están interrelacionadas estrechamente.
  • Actividades con las que pretendemos lograr objetivos y contenidos. Han de estar coordinadas por todos los miembros de las áreas implicadas, para evitar duplicaciones o deleciones. Además, han de estar planificadas con tiempo, para que tengan un sentido y sepan por qué realizan cada actividad y con qué fin.
  • Calendario de ejecución. Explicitar tiempos y actividades en el aula y en el huerto.

Hay que tener en cuenta las tareas que se pueden realizar en el interior, ya que no siempre tendremos un tiempo meteorológico adecuado para estar con el alumnado en el huerto. Si el grupo es numeroso, se pueden hacer desdobles en las sesiones, unos quedarse en el aula o laboratorio realizando unas actividades y otros salir al huerto y realizar otras.

  •  Aconsejamos que la parte teórica no sea muy extensa, a poder ser sólo un breve guión, y que los niños sean los que vayan marcando sus inquietudes conforme avanzamos en la actividad. Algunas actividades que se pueden llevar a cabo en el interior relacionadas con el huerto pueden ser: realización de test de germinación; elaboración de jabones caseros; extracción de esencias aromáticas, análisis de suelo; observación de muestras de suelo, fauna y flora con microscopios y lupas binoculares; realización de pliegos botánicos; extracción de pigmentos vegetales, cromatografías, determinación de pH, hoteles de insectos…
  • Recursos disponibles. Hay que ser prácticos e intentar ser lo más autosuficientes posible, aprovechando los recursos a los cuales tenemos fácil acceso y evitar comprar material innecesario o prescindible.  Sería estupendo que el alumnado indagara sobre cómo realizar tal o cual herramienta, estructura; materiales alternativos y, a poder ser, reciclables. Es un modo de aprendizaje muy positivo y satisfactorio.
  • Presupuesto. En los centros el presupuesto suele ser bajo. Se ha de hacer un mantenimiento mínimo en la huerta anual: mejora del suelo, reparaciones, ampliaciones…Suelen salir proyectos de innovación en los cuales dan dotaciones económicas o materiales, sería muy recomendable participar e invertir en este recurso.
  • Resultados. Sería estupendo que los niños realizaran pequeños artículos científicos con las conclusiones sacadas; si se dispone de radio escolar encuestar y dar salida a los resultados obtenidos; publicarlo en la web del centro; realizar un blog sobre estas temáticas; que se hiciera un diario de huerto donde ir incluyendo todo lo relacionado con las actividades realizadas… Miles de ideas cuya elección dependerá del nivel de nuestros alumnos. Daremos así cabida a todo el alumnado, todos tienen que aportar sus buenos haceres, todos se sentirán motivados al delegar en ellos labores tan variopintas, y no sólo académicas.

Evaluación: del alumnado, de los medios, técnicas, idoneidad de las fechas en que se ha llevado a cabo y autoevaluación del propio proyecto y UD. Muy importante este punto, ya que será el mejor “libro” donde consultar las bases de proyectos futuros.