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3.4. Preocupación por mejorar las condiciones materiales de vida de las personas.

Dice Audre Lorde en La hermana, la extranjera, citada por Troncoso, Follegati y Stutzin (2019: 11):

“Quienes somos pobres, quienes somos lesbianas, quienes somos negras, sabemos que la supervivencia no es una asignatura académica”.

En el ámbito educativo sería una tarea urgente que todas las personas encontrasen modos de abordar sus condiciones materiales de vida, de nombrarlas, de confrontarlas.

Val Flores (2016), en el texto “Saberes desbiografiados para un ars  disidenti ” plantea: 

A partir de mi experiencia como docente que escribe como praxis político-pedagógica, y de coordinar talleres de escritura, es palpable la matriz colonial que nos habita y encarna, el miedo a escribir, a exponerse y construir el propio pensamiento, la sensación de inferioridad, la desvalorización de la voz, el deterioro de la vocación lúdica y poética de la palabra. Es un amoroso trabajo político acompañar la articulación de una voz, de un modo singular del decir, y desarmar estos gestos minúsculos del dominio. 

Es necesario, en definitiva, mejorar considerablemente las condiciones materiales de vida de las personas en los centros educativos y trabajar por incorporar la mirada de todas las personas en esa mejora, de ese modo, se generarán procesos participativos a la hora de hacer posible la reivindicación de esas condiciones dentro y fuera de la escuela. Es necesario salir de los lugares comunes y estereotipos que no han traído consigo ninguna evolución en el ámbito educativo en los últimos años. Superar los prejuicios al respecto de lo humano y volver la mirada hacia nuestra acción, hacia cómo analizar y superar los ejercicios de exclusión que llevamos a cabo de manera constante sería una tarea prioritaria. Y, en el caso de lo estrictamente educativo, es urgente atender y desmantelar aquellas barreras que ponemos al aprendizaje y la participación de todo el mundo. 


Propuesta de actividad:

La tarea en esta ocasión se centrará en algunas preguntas formuladas desde la Guía para la educación inclusiva. Desarrollando el aprendizaje y la participación en los centros escolares (2015), de Tony Booth y Mel Ainscow, también conocido como Index for inclusión (las preguntas varían un tanto de las publicadas en el documento porque se ha hecho una revisión lingüística para no utilizar una formulación sexista, pero se adjunta la codificación de la pregunta del texto original que inspira estas y se atiende al hecho de que en sus apartados el Index ofrece la posibilidad de añadir preguntas que se consideren necesarias dentro de cada indicador). Elige dos de ellas y trata de responderlas pensando en tu propio centro educativo: 

- ¿El estudiantado explora el legado sobre el tratamiento negativo y la permanente discriminación histórica hacia las personas, por ejemplo, a través de la esclavitud o la colonización de los pueblos indígenas? (2.2.6).

- ¿Se hace referencia a cada persona por el pronombre de género que esta prefiera que se utilice? (A.1.4). 

- ¿Están infravaloradas las personas debido a su peso y ello se identifica como trato discriminatorio que hay que evitar? (A.2.7). 

- ¿Los materiales curriculares reflejan los antecedentes, experiencias e intereses de todo el estudiantado? (C.2.1). 

- ¿Se considera que el maltrato entre iguales por abuso de poder ocurre cuando se hace sentir vulnerable a alguien acerca de su identidad? (B.2.9). 

- ¿El centro escolar evita estigmatizar a las alumnas que se quedan embarazadas o tienen criaturas? (A.2.9). 

- ¿El equipo educativo explora las implicaciones de sus propias creencias y acciones discriminatorias? (B.2.2) 

Todos los elementos acerca de la identidad que hemos ido viendo están imbricados, no se dan de forma separada, y los ejercicios de exclusión derivados de estas consideraciones sobre lo corporal que suponen prejuicios, preconcepciones y elementos de subordinación, se dan todos a la vez. No son un sumatorio de exclusiones, sino un mecanismo complejo que supone una posibilidad de precarización de las personas. Pero fundamentalmente de aquellas que no cumplen con el estereotipo hegemónico del varón no racializado, heterosexual, de clase media alta, con un cuerpo en particular. Las variables de precarización van añadiéndose en función de los factores que hemos ido apuntando.