IA con enfoque educativo: desarrollo y marco curricular
Hablar de Inteligencia Artificial (IA) en Educación Infantil y Primaria no es poner al alumnado a “usar chatbots”, sino diseñar experiencias ajustadas a su desarrollo para que puedan comprender, con seguridad y curiosidad, cómo la tecnología influye en su vida cotidiana. En estas edades, el objetivo es construir base de pensamiento lógico, crítico y ético: aprender con tecnología y también sobre ella, cuidando la infancia y el derecho a una educación inclusiva.
En el marco LOMLOE, hablar de IA en la escuela tiene sentido solo si se integra en el currículo como parte del aprendizaje competencial: no es un contenido aislado, sino una forma de movilizar conocimientos, destrezas y actitudes para comprender el mundo digital con criterio.
Cuando diseñamos propuestas sobre IA en Infantil y Primaria no solo decidimos “qué contenido trabajamos”, sino cómo lo hacemos posible para todo el alumnado: qué apoyos ofrecemos, qué alternativas de participación damos, cómo cuidamos el lenguaje y la accesibilidad, y cómo conectamos la actividad con situaciones reales. Esa mirada —currículo + inclusión + metodología— es la que permite que la IA en el aula sea una oportunidad educativa y no una moda sin impacto.
El papel del profesorado: agencia, cuidado y diseño didáctico
La IA no debe guiar el aprendizaje: lo debe de guiar el equipo docente. La tarea profesional consiste en crear condiciones para que el alumnado explore, se equivoque sin miedo y construya sentido. El currículo de Primaria lo expresa con claridad cuando sitúa al profesorado como facilitador y guía, responsable de ofrecer pautas, estrategias y materiales didácticos, aprovechando el carácter manipulativo y vivencial para que el alumnado construya su aprendizaje y lo conecte con su entorno próximo (Real Decreto 157/2022, de 1 de marzo).
Orientaciones prácticas para enseñar IA (sin “adultificar” la etapa):
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Mediación consciente: cuando se use tecnología, que sea con tareas acotadas, lenguaje claro y protección de datos; y, si se introduce IAG, que sea siempre mediada (UNESCO recomienda umbral mínimo de 13 años para conversaciones independientes).
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Aprendizaje por “situaciones”: planificar situaciones de aprendizaje donde el alumnado movilice competencias, no solo “haga actividades sueltas” (Real Decreto 95/2022, de 1 de febrero; Real Decreto 157/2022, de 1 de marzo).
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DUA desde el inicio: ofrecer opciones de acceso, participación y demostración del aprendizaje (no como adaptación final, sino como diseño base), alineado con el principio normativo de DUA en Infantil y Primaria (Real Decreto 95/2022, de 1 de febrero; Real Decreto 157/2022, de 1 de marzo).
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Competencia digital y pensamiento computacional como puente: en Primaria, la competencia digital incluye alfabetización en información y datos, creación de contenidos (incluida programación), seguridad y bienestar digital, ciudadanía digital, resolución de problemas y pensamiento computacional y crítico (Real Decreto 157/2022, de 1 de marzo).
Estudios en neuroeducación y pensamiento computacional como los realizados por Restrepo (2024) subrayan que el papel docente evoluciona hacia el de guía, mediador/a y acompañante, creando un ambiente de aprendizaje enriquecedor donde también se cuidan la empatía, la comunicación y el bienestar socioemocional. Además, se insiste en que la integración de pensamiento computacional e IA puede potenciar experiencias de aprendizaje más activas y significativas si se orienta con criterios pedagógicos y ético.
Educación Infantil (0–5): bases cognitivas, juego y experiencias “desenchufadas”
En Infantil, el aprendizaje se apoya especialmente en la experimentación y el juego, en experiencias significativas y emocionalmente positivas, y en una interacción cercana con la persona adulta que conecta lo nuevo con lo vivido (Real Decreto 95/2022, de 1 de febrero).
Recuerda que el cerebro es altamente plástico y que, hacia los 5 años, alcanza aproximadamente el 90% del peso cerebral adulto, con un desarrollo muy ligado a la interacción con el entorno, el movimiento y la exploración. Esto refuerza que, en Infantil, la vía más coherente es la experiencia sensorial, manipulativa y social
Por eso, el trabajo “de IA” se traduce en fundamentos: secuencias (“primero–después”), clasificación (“¿en qué se parecen?”), patrones (“¿qué se repite?”) y depuración (“¿qué ha fallado y cómo lo arreglamos?”). Y, muy importante: el currículo recuerda la necesidad de cuidar la accesibilidad del material manipulativo, prevenir discriminación y garantizar participación y bienestar emocional (Real Decreto 95/2022, de 1 de febrero).
Implicación docente en Infantil: seleccionar retos cortos, lenguaje sencillo, materiales grandes y táctiles, rutinas predecibles, tiempos de movimiento, y acompañamiento emocional. El objetivo es que el alumnado comprenda relaciones causa–efecto y desarrolle autocontrol y comunicación, no “entender IA” en términos técnicos.
Educación Primaria (6–12): comprensión progresiva, crítica y ciudadanía digital
En Primaria, la enseñanza puede ser más explícita: qué son reglas (algoritmos sencillos), qué son datos (ejemplos), por qué un “modelo” acierta o se equivoca, y cómo aparecen sesgos cuando los ejemplos no representan bien la realidad. Aquí, el Real Decreto de Primaria insiste en inclusión, atención personalizada, refuerzo temprano y aprendizaje significativo que promueva autonomía y reflexión (Real Decreto 157/2022, de 1 de marzo).
Además, establece que la competencia digital se trabaja transversalmente, y define su carácter seguro, saludable, sostenible, crítico y responsable (Real Decreto 157/2022, de 1 de marzo).
En un estudio reciente sobre plataformas adaptativas con IA elaborado por Mejía et al (2025), se observó una percepción positiva respecto a su contribución a la autonomía, motivación y comprensión de contenidos, además de facilitar retroalimentación inmediata y apoyar decisiones pedagógicas basadas en datos, siempre que se sostenga un marco ético, pedagógico y de inclusión digital.
Implicación docente en Primaria: diseñar actividades con propósito y progresión (de lo concreto a lo conceptual), acompañar con preguntas y rutinas de verificación, y asegurar apoyos y reto (DUA) para que todo el alumnado participe. El objetivo es que el alumnado comprenda pasos, ejemplos y resultados (algoritmo–datos–modelo–sesgo) y desarrolle un uso seguro, crítico y responsable de la tecnología.
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