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2.3. Dar vida en el papel: creación de personajes

Si la estructura es el esqueleto y el conflicto es el corazón, los personajes son la sangre que da vida al relato. Podemos tener la trama mejor construida del mundo, pero si los personajes no interesan, si no nos importa lo que les ocurre, la historia fracasa.

2.2.1. El personaje no es un nombre y una descripción

Uno de los errores más comunes cuando pedimos a los alumnos que creen un personaje es que se limitan a describirlo físicamente: "María es alta, morena, tiene los ojos verdes y lleva gafas". Eso no es un personaje; es un retrato robot. Un personaje es, sobre todo, un conjunto de deseos, miedos, contradicciones y recuerdos. 

Lo esencial: deseo y miedo

Cualquier personaje de la literatura en el que puedas pensar quiere algo (deseo) y, al mismo tiempo, teme algo (miedo). Esa tensión entre lo que quiere y lo que teme es lo que lo hace humano, lo que genera identificaciones y rechazos en el lector. 

Pongamos un ejemplo con, probablemente, el personaje más famoso de la literatura juvenil: Harry Potter.

  • Deseo: En la primera película, Harry busca encontrar su lugar, entender el mundo y su pasado. A lo largo de la saga, apare un objetivo concreto: acabar con Voldemort para devolver la paz al mundo mágico. Sin embargo, son los mencionados anteriormente son los que trascienden en toda la historia. 

  • Miedo: Harry tiene miedo de sentirse rechazado y solo. Además, teme que dentro de él haya una parte malvada que acabe haciendo daño y alejando a los demás.

Otro ejemplo: Ana Karenina de León Tolstói.

  • Deseo: Ana desea amor verdadero, pasión, escapar de un matrimonio sin amor con un hombre mayor y frío.

  • Miedo: Miedo a perder a su hijo, miedo al rechazo social, miedo a que su nuevo amor, Vronsky, deje de amarla.

La tragedia de Ana Karenina nace precisamente de esa tensión: cuanto más persigue su deseo, más se acerca a su miedo.

La identificación con el personaje es esencial para que el lector quiera seguir leyendo nuestra historia. Para ello, los personajes deben parecer reales, incluso en las ficciones más fantásticas, lo importante es que los personajes tengan virtudes, defectos, recuerdos... como todas las personas. Miles de niños y adolescentes (adultos también) se han sentido identificados con Harry Potter a lo largo de los años. ¿Es porque puede hablar con las serpientes y vuela en escoba? Claramente, no. Nos sentimos emocionalmente conectados con Harry porque se siente solo, busca su lugar en el mundo y lucha contra una parte de él que no le gusta y, ¿quién no se ha sentido así alguna vez?

2.2.2. La ficha de personaje: preguntas que importan

Para ayudarnos a crear personajes con profundidad, muchos autores y guionistas crean fichas de personajes respondiendo a preguntas relevantes y muy concretas.

Aquí tenemos una propuesta de preguntas esenciales:

  1. ¿Qué es lo que más desea este personaje en el mundo? (No vale "ser feliz", hay que concretar: ¿qué le haría feliz?)

  2. ¿Qué es lo que más teme? (No vale "el fracaso", hay que concretar: ¿qué fracaso concreto le aterra?)

  3. ¿Cuál es su mayor secreto? (Algo que no le ha contado a nadie, algo que le avergüenza o que le hace vulnerable.)

  4. ¿Qué objeto guarda en un cajón y no tira porque le trae recuerdos? (Un objeto cotidiano que tenga carga emocional.)

  5. ¿Qué diría de él/ella su peor enemigo? (Cómo lo verían sus detractores.)

  6. ¿Qué diría de él/ella su mejor amigo? (Cómo lo ven quienes lo quieren.)

  7. ¿Cómo ha cambiado en los últimos cinco años? (Su evolución reciente.)

  8. ¿Qué cree la gente de él/ella que es falso? (El malentendido social que arrastra.)

Estas preguntas no solo ayudan a construir el personaje, sino que además generan tramas potenciales. Ese secreto, por ejemplo, puede salir a la luz en algún momento y desencadenar el conflicto. Ese objeto guardado puede ser la clave de un misterio.

Muchos escritores y actores deciden responder estas 100 preguntas del personaje cuando se enfrentan a esta gran tarea que es fabricar una persona ficticia. Es imposible que toda esta información aparezca en nuestro relato o novela, pero es especialmente útil para ti, como creador, conocer a tu personaje, imaginarlo como si fuera una persona real con la que dialogar. A pesar de que partas de una idea previa y tengas claro cuál va a ser el final de tu historia, cuando escribimos, sobre todo una novela, a veces la trama se desarrolla de forma espontánea, aparecen conflictos nuevos que no habíamos pensado, personajes que considerabas secundarios pueden tomar mayor relevancia, etc. Tienes que conocer lo suficientemente bien a tu personaje como para poder responder a esta pregunta "¿Qué haría X en esta situación?". Si has respondido cien o cincuenta preguntas detalladas antes de empezar a escribir tu historia, sabrás cómo se comportaría en una situación nueva, como si fuera tu amigo de la infancia. Esto, además de darle profundidad al personaje, también le dará coherencia. Seguro que más de una vez le has gritado a la pantalla de la televisión cuando un personaje de tu serie favorita hace algo que "no tiene sentido", ahí ha habido una mala construcción del personaje. Dentro del universo ficticio que estás creando, incluso si hablamos de uno que tiene dragones y coches que vuelan, todo debe ser coherente, también las decisiones que toman nuestros personajes.

2.2.3. Creación de personajes según los arquetipos de Jung

Otra base de la que parten muchos creadores para dar vida a sus personajes son los 12 arquetipos de Jung. Este psiquiatra desarrolló el concepto del inconsciente colectivo, que definió como un conjunto de ideas e interpretaciones que son comunes para todos los seres humanos, independientemente de la época o el entorno social y cultural en el que nazcan, y que afecta a nuestro desarrollo como individuos. A partir de esta teoría Jung definió los arquetipos de personalidad, muy útiles todavía en estudios de psicología.

Un arquetipo es un modelo o patrón original del cual se derivan otros conceptos u objetos. Así, los 12 arquetipos de personalidad son categorías que clasifican a los seres humanos según su carácter innato, aquel que determina la forma en que se desarrolla su lado consciente y subconsciente. Los personajes de los cuentos clásicos pueden clasificarse casi sin matices en alguno de estos arquetipos, sin embargo, en el resto de historias los personajes suelen tener rasgos de, al menos, dos de estos arquetipos.

Lee con atención la definición de cada arquetipo y piensa un personaje de la literatura o el cine que se ajuste a cada uno:

Los 12 arquetipos de Jung

2.2.4. Personajes redondos y personajes planos

Es importante entender que no todos los personajes necesitan la misma profundidad. En cualquier historia, hay personajes principales y personajes secundarios.

  • Personaje redondo (o complejo): Es el protagonista, o los personajes más importantes. Tienen matices, contradicciones, evolucionan a lo largo de la historia. El lector puede entender sus motivaciones, aunque no las comparta. Ejemplo: el narrador de "El gato negro", Edmundo Dantés, Ana Karenina.

  • Personaje plano: Cumple una función concreta en la historia y no necesita desarrollo. El cartero que trae la carta, el profesor que pone una nota, el compañero de clase que da un consejo. Estos personajes no cambian, no tienen contradicciones, y eso está bien porque la historia no va sobre ellos.

Es un error tanto no desarrollar lo suficiente a los personajes principales, como querer dar profundidad a absolutamente todos los que aparecen y llenar el relato de información innecesaria que distrae de lo principal. 

Actividad práctica: crear un personaje con deseo y miedo

Ahora te toca a ti crear un personaje.

Instrucciones:

Piensa en un personaje protagonista para una historia. Puede ser de cualquier edad, cualquier contexto. Puedes inspirarte en alguien real o ser totalmente inventado. 

-Responde a estas preguntas sobre tu personaje:

Nombre completo:
Edad:
¿Qué es lo que más desea en este momento de su vida? (Deseo concreto)
¿Qué es lo que más teme? (Miedo concreto)
¿Cuál es su mayor secreto?
¿Qué objeto guarda y por qué?
Escoge dos preguntas más del apartado 2.2.2. y respóndelas.
Escoge dos arquetipos de Jung para terminar de perfilar su personalidad.

-Ahora, escribe un párrafo breve (10-15 líneas) presentando a este personaje en una situación cotidiana.